horno, la calzada o la retorta son estructuras inanimadas ideadas por el hombre y sujetas a la supervisión del obrero. Pero el proceso lo abarca a él y a sus movimientos inteligentes, y es en virtud de su necesaria participación inteligente en lo que está ocurriendo que el proceso mecánico ejerce su efecto principal sobre él. * El proceso estandariza su supervisión y guía de la máquina. * Hablando mecánicamente, la máquina no es suya para hacer con ella lo que su capricho le sugiera. * Su lugar es pensar en la máquina y en su trabajo en los términos que le da el proceso que está en curso. * Su pensamiento al respecto se reduce a unidades estándar de medida y grado. Si no alcanza la medida precisa, por más o por menos, las exigencias del proceso frenan la aberración e inculcan con fuerza la
I
De ahí resulta una estandarización de la vida intelectual del obrero en función de un proceso mecánico, la cual es tanto más absoluta y precisa cuanto más abarcador y consumado es el proceso industrial en el que desempeña un papel.
Esto no debe interpretarse en el sentido de que tal trabajo deba disminuir el grado de inteligencia del obrero. Sin duda, lo contrario se acerca más a la verdad. Es un obrero más eficiente cuanto más inteligente es, y la disciplina del proceso de la máquina ordinariamente aumenta dicha eficiencia aun para trabajos en un ramo diferente de aquel por el cual se imparte la disciplina.
Pero la inteligencia requerida e inculcada en la industria de las máquinas es de un carácter peculiar. El proceso de la máquina es un disciplinario