incentivo dominante para llevar a cabo la reorganización. Toda la operación de reorganización puede, por lo tanto, abordarse mejor desde el punto de vista del promotor, que es el principal motor en el asunto.
Una reorganización de empresas industriales a gran escala, como las que no son infrecuentes en la actualidad, entraña una campaña de estrategia que requiere, según se dice, de capacidades y responsabilidades de muy alto nivel.
Tal campaña de estrategia comercial, tal como la llevan a cabo los modernos capitanes de la industria, se basa, principalmente, en relaciones de crédito, ya sea mediante respaldo financiero, opciones, compras, arrendamientos, o la emisión y transferencia de acciones y obligaciones.
Para llevar a cabo estas grandes «operaciones», en primer lugar, se requiere una base de crédito muy sólida, ya sea en manos del propio promotor (organizador) o en las de una entidad de crédito que «financia» la organización por él.
El uso estratégico del crédito aquí implicado es, en efecto, muy diferente del uso tradicional del crédito de préstamo en las inversiones. En las transacciones de esta clase, el elemento temporal, el período de crédito, es un factor insignificante; a lo sumo, desempeña un papel muy subordinado e incierto. El volumen de crédito de que dispone un estratega determinado es, por el contrario, el punto decisivo, en contraste con el transcurso del tiempo durante el cual pueda prolongarse la eventual extensión del crédito
■ ^fa run. The usefulness of the credit extension is not measured in terms of time, nor are the gains which accrue to the creditor in the case proportioned to the length of time involved.