1 Tbu fltatement applies irhh greater apttiess lo tlie buafneu ■IlUb' tioD of EDglud during tlie earlier thre^-qiurlere ol the nineteentb century, SDd Ut the American sltnallon of the tbird qnutw of tlM
PRINCIPIOS DE NEGOCIOS 89
Procediendo según la perspectiva de sentido común construida a partir de este conjunto de hábitos de pensamiento respecto de los beneficios normales y los fenómenos de precios, el mundo empresarial sostiene que los tiempos son ordinarios o normales en tanto se obtenga la tasa de beneficios aceptada o razonable sobre la capitalización acostumbrada; mientras que los tiempos son buenos o boyantes si la tasa de ganancia se acelera, y difíciles o flojos si los beneficios disminuyen. Este es el significado de las expresiones «tiempos boyantes» y «tiempos flojos», tal como se usan habitualmente en cualquier comunidad de negocios. 1 Bajo las exigencias de la búsqueda de beneficios, condicionada por la gran industria y la organización empresarial más abarcadora de las últimas décadas, la cuestión del capital en los negocios se ha convertido cada vez más en una cuestión de capitalización sobre la base de la capacidad de ganancias, más que en una cuestión de la magnitud de la planta industrial o del costo de producción de los aparatos de la industria. ■ De ser un rasgo esporádico, de dudosa legitimidad, en los viejos tiempos de la economía «natural» y «monetaria», la tasa de beneficios o ganancias sobre la inversión ha pasado a ocupar, en el siglo XIX, un lugar central y dominante en el sistema económico. La capitalización, las extensiones de crédito e incluso la productividad y la legitimidad de cualquier ceDUii7, than it does to the silnation of the lut decade. QiuUlflaatlons required by the later pbasea ot basmess deTelopment will be noted preaenUy.
dada la ocupación de trabajo, se remiten a la tasa de ganancias como su prueba definitiva y fundamento sustancial. Al mismo tiempo, la «tasa ordinaria de beneficios» se ha vuelto una idea más elusiva. El fenómeno de una tasa uniforme de beneficios