■ The conventional acceptance of the money unit u an invariable meaiiure of value and standard of wealth Is of very ancient deriTation. (Ct. Carllle, Enulutinn of Modtrn Monty, pt. II. ch, I; Hidgeway, Origin of MetdlUc. Currtwy and Wright Stnndarda. ch. I., II.) lU present-dSiy eoDseiiaences are also of Sral-nte Imporutnce, is will bt Indicated in a later chapter.
tráfico la presunción de que en el curso natural de las cosas debe haber un incremento estable y ordenado de la propiedad invertida. Bajo ningún sistema económico anterior a la llegada de la industria maquinizada parece haberse considerado el beneficio sobre la inversión como una fuente de ganancia normal o incuestionablemente legítima.
Bajo el régimen agrario-señorial I de la Edad Media no se consideraba que la riqueza de los grandes propietarios debiera, por fuerza, I aumentar en virtud del empleo continuado de lo que ya tenían a mano —cualquier cosa que fuera el hecho histórico en lo que respecta al aumento de la riqueza en sus manos—. Particularmente, no era el sentir de los hombres de aquella época que la riqueza así empleada debiera aumentar a una tasa establecida y «ordinaria» por unidad de tiempo.
De manera similar con respecto a otros tráficos en aquellos días, incluso respecto a las empresas mercantiles. La ganancia derivada de la inversión se percibía como un asunto fortuito, no reducible a una tasa establecida. Esto se refleja, por ejemplo, en las tenaces protestas contra el cobro o pago de intereses y en las ingeniosas sofisterías mediante las cuales se defendía o se justificaba el pago de intereses.
Solo bajo relaciones comerciales más estables durante la era de la artesanía el pago de intereses llegó gradualmente a ser aceptado con plena legitimidad. Pero incluso entonces las ganancias provenientes de otros empleos comerciales distintos del tráfico mercantil eran aparentemente vistas como un incremento debido a