es la ulterior repercusión del proceso de la máquina sobre el crecimiento de la cultura, —el efecto disciplinario que este movimiento en favor de la estandarización y la equivalencia mecánica ejerce sobre el material humano.
CIVILIZACIÓN Y EL PROCESO DE LA MÁQUINA 307
Esta disciplina recae más inmediatamente sobre los obreros dedicados a las industrias mecánicas, y solo de manera un poco menos inmediata sobre el resto de la comunidad que vive en contacto con este proceso de maquinaria arrolladora.
Dondequiera que se extiende el proceso de maquinaria, marca el ritmo para los obreros, grandes y pequeños. El ritmo no lo fijan enteramente los procesos particulares en cuyos detalles está ocupado directamente el obrero en cuestión, sino en cierta medida el proceso global más amplio en el que encaja dicho proceso detallado.
Ya no se trata simplemente de que el obrero individual utilice uno o más ingenios mecánicos para lograr ciertos resultados.
Tal solía ser su cometido en las fases anteriores del uso de las máquinas, y el trabajo que ahora tiene entre manos conserva mucho de ese carácter. Pero tal caracterización de la parte que desempeña el obrero en la industria pasa por alto el rasgo peculiarmente moderno del asunto. Ahora realiza esta labor como un factor implicado en un proceso mecánico cuyo movimiento controla sus propios movimientos.
Sigue siendo verdad, por supuesto, como siempre lo ha sido, que él es el agente inteligente interesado en el proceso, mientras que la máquina, el