THE THEORY OF MODERN WELFARE
Antes de que los principios comerciales pasaran a dominar la vida cotidiana, el bienestar común, cuando no se trataba de paz y guerra, dependía de la facilidad y la certeza con las que se podía proveer una cantidad suficiente de medios de vida. Desde que los negocios se han convertido en el interés central y dominante, la cuestión del bienestar se ha convertido en una cuestión de precio. Bajo el viejo régimen de la artesanía y el pequeño comercio, la carestía (los precios altos) significaba privación y podía significar hambre y pestilencia; bajo el nuevo régimen, los precios bajos comúnmente significan privación y pueden, en ocasiones, significar hambre. Bajo el viejo régimen la cuestión era si el trabajo de la comunidad era adecuado para abastecer las necesidades de la comunidad; bajo el nuevo régimen esa cuestión no se toma en serio.
Pero el bienestar común no se encuentra en una situación menos precaria. La eficiencia productiva de la industria moderna no ha acabado con la recurrencia de las vacas flacas, ni de la privación para aquellas clases cuya posición pecuniaria asegurada no las sitúa por encima de las contingencias de los malos tiempos. La penuria tal vez no sea tan extrema en las comunidades industriales modernas, no suele alcanzar el nivel de la hambruna; pero un grado de privación como el que implica el término «malos tiempos» se repite con tanta frecuencia en los países modernos civilizados como entre los pueblos industrialmente menos eficientes de un nivel cultural inferior.