proceso industrial bajo el estímulo añadido; pero, aparte de este efecto psicológico, la expansión del capital empresarial mediante la extensión del crédito no tiene ningún efecto industrial agregado. Este efecto secundario de la inflación crediticia puede ser muy considerable y está siempre presente en las épocas de bonanza. Comúnmente es lo bastante evidente como para ser considerado la característica principal de un periodo de "prosperidad". Para una teoría de la industria, este efecto indirecto de la inflación crediticia sería su característica principal, pero para una teoría de los negocios ocupa únicamente el lugar de un corolario.
A la opinión expuesta anteriormente —de que los fondos solicitados en préstamo no aumentan el equipo industrial agregado—, puede presentársele la objeción de que los fondos de esta índole que se piden prestados representan bienes propiedad de alguien (el prestamista o sus acreedores), y transferidos, en usufructo, mediante la operación de préstamo al in /uanr ^^''^'"^^ ' ^^"^ ^^^^ estos fondos pueden, por lo tanto, ser ■jtefMft^ convertidos en usos productivos, como cualesquiera otros fondos, "'""' ^ ,_incorporando al proceso industrial, directa o ^^^^ ^. indirectamente, los elementos materiales de riqueza de los cuales estos fondos constituyen su forma fluida.'
La objeción falla en dos puntos:
- (a) si bien los préstamos pueden estar respaldados por bienes en poder del prestamista, no están plenamente
1 Cf. Laughlin, Principles of Money, ch. IV.
EL USO DEL CRÉDITO DE PRÉSTAMO 101 cubierto por bienes que no estén ya de otro 1 modo comprometidos; y aun si tal fuera el caso, no 1 se seguiría que el uso de estos fondos aumentara el equipo técnico (material) de la industria.