completada la operación, la propiedad del equipo industrial recapitalizado, junto con cualquier otra propiedad involucrada, aparece distribuida entre los antiguos propietarios, el promotor y la casa de crédito que financió la operación.
Pero, en virtud de las obligaciones distribuidas, los antiguos propietarios, junto con las otras partes nombradas, figuran en el papel de acreedores de la nueva corporación además de ser sus propietarios; por lo general, salen de la transacción con grandes tenencias de acciones preferentes o obligaciones similares al mismo tiempo que poseen las acciones ordinarias.
Las acciones preferentes, por supuesto, son enajenadas pronto por los grandes tenedores a partes externas.
El equipo material es entonces prácticamente el mismo que antes; el capital comercial se ha incrementado para abarcar aquella proporción del fondo de comercio (good-will) de las diversas empresas incorporadas que no hubiera sido capitalizada e hipotecada previamente, junto con el fondo de comercio atribuido a la nueva corporación y los debentures que estos elementos de «riqueza» puedan colocar.
La capitalización efectiva resultante se indica, por supuesto, por las cotizaciones de mercado de los títulos emitidos y no por su valor nominal. El valor del capital comercial de la sociedad así indicado no necesita sufrir ninguna contracción permanente; no sufrirá ninguna si la ventaja de monopolio (crédito mercantil)
of the new corporation is sufficient to keep its eaming-capacity up to the rate on which the capitalizatioQ is based.
Parece, pues, que en los asuntos de los negocios modernos, tal como lo muestra las finanzas corporativas contemporáneas, el capital y la concesión de crédito no siempre se distinguen en la práctica, ni parece