severo e insistente en lo que respecta a la inteligencia. Exige un pensamiento cercano e incesante, pero es un pensamiento que se desarrolla en términos estándar de precisión cuantitativa. En términos generales,
CIVILIZACIÓN Y EL PROCESO DE LA MÁQUINA 30!)
cualquier otra inteligencia por parte del obrero es inútil; o es incluso peor que inútil, ya que el hábito de pensar en términos distintos a los cuantitativos nubla la aprehensión cuantitativa que el obrero tiene de los hechos con los que debe tratar.
En la medida en que es un operario debidamente dotado y plenamente disciplinado, el término último de su pensamiento habitual es la eficiencia mecánica, entendiendo «mecánica» en el sentido en que se ha empleado más arriba. Pero la eficiencia mecánica es una cuestión de causa y efecto precisamente ajustados. Lo que la disciplina de la industria de las máquinas inculca, por lo tanto, en los hábitos de vida y de pensamiento del operario es la regularidad de secuencia y la precisión mecánica; y el resultado intelectual es el recurso habitual a términos de causa y efecto mensurables, junto con una relativa negligencia y menosprecio de aquel ejercicio de las facultades intelectuales que no se rige por estas directrices.
Por supuesto, en ningún caso y con ninguna clase social la disciplina del proceso maquínico modela por completo los hábitos de vida y de pensamiento a su propia imagen.