El sistema de libertad natural fue producto de un régimen pacífico de la artesanía y el pequeño comercio; pero la paz y la industria continuadas llevaron pronto el crecimiento cultural más allá de la fase de los derechos naturales al dar lugar al proceso de las máquinas y al gran negocio; y estos están derribando la estructura de los derechos naturales al hacer que dichos derechos sean nugatorios, por un lado, y al socavar los cimientos espirituales de estos, por el otro. Como los derechos naturales son un subproducto de la industria pacífica, no pueden restablecerse recurriendo a hábitos belicosos y a un gobierno coercitivo, ya que los hábitos belicosos y la coacción son ajenos al espíritu de los derechos naturales. Tampoco pueden restablecerse recurriendo a una paz y una libertad afianzadas, ya que una era de paz y libertad afianzadas impulsaría el predominio del proceso de las máquinas y del gran negocio, los cuales derriban el sistema de libertad natural.
Cuando se plantea la cuestión de qué resultará de este conflicto de fuerzas institucionales —llamado el Problema Social—, se suele hacer
NATURAL DECAY OF BUSINESS ENTERPRISE 377
una cuestión de remedios: ¿Qué se puede hacer para salvar a la humanidad civilizada de la vulgarización y desintegración producidas por la industria maquinizada?
Ahora bien, la empresa comercial y el proceso industrial son los dos motores principales de la cultura moderna; y la única salida que promete ser eficaz, por lo tanto, es recurrir al funcionamiento del tráfico mercantil. Y esta es una cuestión, no de lo que es concebible, ideal e idílicamente posible que haga la comunidad de negocios si reflexiona y actúa deliberadamente y de común acuerdo hacia un resultado cultural elegido, sino de cuál es el resultado cultural probable que ha de lograrse a través del tráfico mercantil llevado a cabo con fines comerciales, no con fines culturales. No es una cuestión de lo que se debe hacer, sino de lo que va a suceder.