hombre moderno como para permitir una retardo eficaz de la tasa de ahorro.* Algo más pertinente puede hacerse, y de hecho se está haciendo, por parte de los gobiernos civilizados en la vía del despilfarro efectivo. El armamento, los edificios públicos, los establecimientos cortesanos y diplomáticos, y similares, son casi totalmente despilfarradores, en lo que respecta a la presente cuestión. Tienen la ventaja adicional de que los títulos públicos que representan este despilfarro sirven como títulos de inversión atractivos para los ahorros privados, al tiempo que, tomados en su conjunto, los ahorros así invertidos son ahorros puramente ficticios y, por tanto, no actúan para reducir los beneficios ni los precios. Los gastos cubiertos por impuestos son menos convenientes para este fin; aunque los impuestos indirectos tienen la ventaja peculiar de mantener los precios de los bienes sobre los que se imponen, y actúan así directamente hacia el fin deseado. El despilfarro de tiempo y esfuerzo que entra en el servicio militar, así como el empleo del personal cortesano, diplomático y eclesiástico, cuenta eficazmente en
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THE THEORY OF MODERN WELFARE 257
the same direction. But however extraordinary this pubHc waste of substance latterly has been, it is apparently altogether inadequate to offset the surplus productivity of the machine industry, particularly when this productivity is seconded by the great facility which the modem business organization affords for the accumulation of savings in relatively few hands.
There is also the drawback that the waste of time involved in military service reduces the purchasing power of the classes that are drawn into the service, and so reduces the amount of wasteful consumption which these classes might otherwise accomplish.'
So long as industry remains at its present level