una observada en FG , y la otra en KL , mientras que no se observa ninguna diferencia perceptible.
Sin embargo, no se sigue de aquí que la Luz no requiera tiempo. Pues después de que el Sr. Romer hubo examinado el asunto más de cerca, halló que lo que no era sensible en dos Revoluciones, llegaba a ser muy considerable tomándose muchas juntas; y que, por Ejemplo, cuarenta Revoluciones observadas del lado F, podían ser sensiblemente más cortas que cuarenta otras observadas en cualquier lugar del Zodíaco donde se pueda encontrar a Júpiter; y ello en proporción de veintidós para todo el Intervalo de HE, que es el doble del Intervalo que hay desde aquí hasta el Sol.
La necesidad de esta nueva Ecuación del Retardo de la Luz queda establecida por todas las observaciones que se han hecho en la Real Academia y en el Observatorio durante el espacio de ocho años; y ha sido confirmada recientemente
por la emersión del primer satélite observada en París el 9 de noviembre pasado, a las 5 horas 35' 45" de la noche, 10 minutos más tarde de lo que debía esperarse, deduciéndola de las que se habían observado en el mes de agosto, cuando la Tierra estaba mucho más cerca de Júpiter; lo cual el Sr. Romer lo había predicho a la dicha Academia desde principios de septiembre.
Pero para quitar toda duda de que esta Desigualdad es causada por el Retardo de la Luz, demuestra que no puede provenir de ninguna Excentricidad u otra de las causas que se aducen comúnmente para explicar las irregularidades de la Luna y de los demás Planetas; aunque está bien al tanto de que el primer Satélite de Júpiter era excéntrico; y de que, además, sus revoluciones se adelantaban o se retrasaban según Júpiter se acercaba o se alejaba del Sol; así