obstante, al ser colocada en el agua sucia y densa que quedó en el alambique después de que se extrajera aquella en la que se colocó M, al final había ganado en peso más del doble de lo que ganó la que estaba en el agua más fina y ligera. La proporción del aumento de la planta que prosperó más respecto a la masa fluida gastada en ella fue de apenas 1 a 46. En otras, fue de tan solo 1 a 60, 100, 200; es más, en la Cataputia, fue de apenas 1 a 714. La menta en B absorbió 39 granos de agua al día, un día con otro; lo cual era mucho más que el peso total de la planta originalmente; y aun así, con todo esto, no ganó ni la cuarta parte de un grano al día en peso. Es más, la de H absorbió 253 granos al día del fluido, lo cual era casi el doble de su peso original, ya que pesaba, cuando se colocó por primera vez en el agua, solo 127 granos. Y, después de todo, el incremento diario de la planta no fue superior a 215⁄56 granos.
- El agua de manantial y la de lluvia contienen una carga bastante similar de materia vegetal; la de río, más que cualquiera de ambas. Las plantas de los vasos A, B y C tenían al principio casi el mismo tamaño y peso. Al término del experimento, la menta del vaso A había ganado 15 granos a partir de 2558 granos de agua de manantial; la del B, 17 granos y medio a partir de 3004 granos de agua de lluvia; pero la del C había obtenido 26 granos a partir de tan solo 2493 granos de agua de río. No baso esta proposición únicamente en estas pruebas, pues he realizado algunas más, que no relato aquí, que coinciden