Londres y en París, pues la aguja ha estado constantemente alrededor de 1°½ más hacia el este en París que en Londres; aunque es seguro que, según el efecto general, la diferencia debería ser en sentido contrario: a pesar de lo cual, las variaciones en ambos lugares cambian de igual manera.
Por tanto, y a partir de algunas otras de análoga Naturaleza, concluyo que los dos Polos del Globo Externo están fijos en la Tierra, y que si la Aguja estuviera enteramente gobernada por ellos, sus Variaciones serían siempre las mismas, con algunas pequeñas Irregularidades debido al motivo que acabo de mencionar; pero la Esfera Interna, al tener una traslación tan gradual de sus Polos, influye en la Aguja y la dirige de diversas maneras, según la resultante de la Fuerza atractiva o directiva de cada Polo; y consecuentemente debe haber un Periodo para la Revolución de esta Bola Interna, tras el cual las Variaciones volverán a ser como antes.
Pero si en Edades futuras se observara lo contrario, debemos concluir entonces que hay más de estas Esferas Internas, y más Polos Magnéticos que Cuatro, sobre lo cual actualmente no tenemos un número suficiente de Observaciones para determinarlo, y en particular en ese vasto Mar del Zur, que ocupa una parte tan grande de toda la Superficie de la Tierra.
Si pues dos de los Polos están fijos y dos son móviles, resta averiguar cuáles son los que guardan su lugar; y aunque desearía que tuviésemos la Experiencia de otro Siglo de Años para fundar en ella nuestras Conclusiones, pienso, sin embargo, que podemos determinar con seguridad que nuestro Polo Norte Europeo (el cual en el Discurso precedente supuse cercano al meridiano del Fin de la Tierra de Inglaterra , y a unos siete grados de distancia) es el que resulta móvil de los dos Polos septentrionales, y el que ha influido