vientos secantes que soplan a veces.
Estimar la cantidad de agua que el mar Mediterráneo recibe de los ríos que desembocan en él es una tarea muy difícil, a menos que se tenga la oportunidad de medir sus cauces y velocidad; y por tanto solo podemos hacerlo concediendo más de lo necesario; es decir, suponiendo que estos ríos son más grandes de lo que en toda probabilidad son, y comparando entonces la cantidad de agua vertida por el Támesis con la de aquellos ríos cuyas aguas deseamos calcular.
El Mediterráneo recibe estos ríos considerables: el Iberus, el Ródano, el Tíber, el Po, el Danubio, el Dniéster, el Borístenes, el Tanais y el Nilo; todos los demás son de poca importancia, y su caudal de agua, insignificante. Supondremos que cada uno de estos nueve ríos aporta diez veces más agua que el río Támesis; no porque ninguno de ellos sea grande en realidad, sino para incluir con ellos a todos los pequeños arroyos que desembocan en el mar, los cuales, de otro modo, no sabría cómo estimar.
Para calcular el agua del Támesis , supongo que en el puente de Kingston , adonde la marea jamás llega y el agua siempre fluye hacia abajo, la anchura del cauce es de 100 yardas y su profundidad de 3, reduciéndolo a una uniformidad (en ambas suposiciones estoy seguro de exagerar al máximo); de ahí que el perfil del agua en este lugar sea de 300 yardas cuadradas: esto multiplicado por 48 millas (que calculo que recorre el agua en 24 horas, a razón de 2 millas por hora), o 84.480 yardas, da 25.344.000 yardas cúbicas de agua que se evacuan cada día; es decir, 20.300.000 toneladas diarias ; y no dudo de que, al exagerar las medidas del cauce del río, he hecho una concesión más que suficiente