de una cierta esfera, aunque muy vasta).
Además, por este medio, se puede idear una Veleta de tal manera que, con una ráfaga ordinaria de Viento, grite (o silbe) lo suficientemente alto como para ser oída a muchas Leguas de distancia: lo cual acaso resulte de alguna utilidad, no solo para los Pilotos en tiempos de grandes tempestades, cuando los faros se vuelven casi inútiles, sino también para medir la fuerza de los Vientos, si se toma en cuenta su diferente humedad.
Pues considero que cuanto más seco sea un viento, más fuerte silbará cæteris paribus; digo cæteris paribus, porque, además de la fuerza y la sequedad de los vientos o del soplo, hay una gran cantidad de cosas (que se considerarán más adelante) que concurren al aumento o la magnificación de los Sonidos, engendrados por ellos en un instrumento expuesto a su violencia, o soplado por dentro.
- El tercer Problema es *Que un sonido