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nydus/The Practice and Theory of BolshevismPublic
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Part II: The Materialistic Theory of History

raciones, ya de por sí insuficientes, en las fábricas donde la producción cae por debajo de lo que las autoridades esperan, un ejército de espías dispuesto a denunciar cualquier tendencia a la disidencia política y a procurar el encarcelamiento de sus promotores: esta es la realidad de un sistema que todavía profesa gobernar en nombre del proletariado.

Al mismo tiempo, el peligro interno y externo ha hecho necesaria la creación de un vasto ejército reclutado mediante leva, a excepción de un núcleo comunista, entre una población sumamente cansada de la guerra, que aupó al poder a los bolcheviques porque ellos eran los únicos que prometían la paz.

El militarismo ha producido su resultado inevitable en forma de un espíritu duro y dictatorial: los hombres en el poder afrontan su jornada laboral con la conciencia de que mandan sobre tres millones de hombres armados, y de que la oposición civil a su voluntad puede ser aplastada con facilidad.

De todo esto ha surgido un sistema dolorosamente similar al viejo gobierno del zar: un sistema que es asiático en su burocracia centralizada, su servicio secreto, su atmósfera de misterio gubernamental y terror sumiso. En muchos aspectos se asemeja a nuestro Gobierno de la India. Al igual que ese Gobierno, defiende la civilización, la educación, la sanidad y las ideas occidentales de progreso; está compuesto en su mayor parte por hombres honestos y trabajadores, que desprecian a aquellos a quienes gobiernan, pero que se creen en posesión de algo valioso que deben transmitir a la población, por muy poco que esta lo desee. Al igual que nuestro Gobierno en la India, viven aterrorizados ante la posibilidad de levantamientos populares, y se ven obligados a recurrir a represiones crueles para preservar su poder. Al igual que aquel, representan una filosofía de vida ajena, que no puede imponerse al pueblo sin un cambio de instinto, hábito y tradición tan profundo que se sequen los manantiales vitales de la acción, produciendo apatía y desesperación entre las víctimas ignorantes de la ilustración militante.

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