banderas patrióticas de sus respectivos gobiernos. Jaurès, elevado a la condición de símbolo de protesta, se alzó por encima del pueblo, clamando en voz alta, pero se desplomó de inmediato al sonar el disparo del asesino. Entonces el pueblo se dividió en sus grupos nacionales y la guerra comenzó.
Fue en ese momento cuando se tocó «God Save the King» mientras los soldados ingleses desfilaban, de un modo cómico que hacía pensar en aquello de «Gawd save the King». Otros himnos nacionales fueron parodiados de manera similar, aunque ninguno con tanto éxito. Una efigie ridícula del Zar con un knut en la mano ocupaba ahora la posición simbólica y dominaba la escena.
Se representaron entonces los incidentes de la guerra que afectaron a Rusia.
Espectaculares cargas de caballería en el camino, soldados marchando, baterías de artillería, una patética procesión de inválidos y enfermeras, y otras escenas demasiado numerosas para describir, conformaban aquella parte del espectáculo dedicada a la guerra.