No debe suponerse, como es común entre los opositores al bolchevismo, que cualquier otro gobierno podría establecerse fácilmente en Rusia. Pienso que todo aquel que ha estado recientemente en Rusia está convencido de que el Gobierno actual es estable. Puede sufrir desarrollos internos y podría fácilmente, de no ser por Lenin, convertirse en una autocracia militar bonapartista. Pero esto sería un cambio desde adentro —tal vez no un cambio muy grande— y probablemente haría poco por alterar el sistema económico. Por lo que vi del carácter ruso y de los partidos de oposición, llegué a convencerme de que Rusia no está lista para ninguna forma de democracia y necesita un Gobierno fuerte. Los bolcheviques se presentan a sí mismos como los aliados del socialismo avanzado occidental, y desde este punto de vista son objeto de duras críticas. En cuanto a su programa internacional, a mi parecer, no
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Parte I: La condición actual de Rusia
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