La primera pregunta que le hice fue hasta qué punto reconocía la peculiaridad de las condiciones económicas y políticas inglesas.
Estaba deseoso de saber si la defensa de la revolución violenta es una condición indispensable para ingresar en la Tercera Internacional, aunque no le hice esta pregunta directamente porque otros la estaban formulando oficialmente. Su respuesta no me resultó satisfactoria.
Él admitía que hay pocas probabilidades de revolución en Inglaterra hoy en día, y que el obrero todavía no está disgustado con el gobierno parlamentario. Pero espera que este resultado pueda lograrse mediante un Ministerio laborista. Piensa que, si el señor Henderson, por ejemplo, llegara a ser primer ministro, no se haría nada de importancia; el movimiento obrero organizado, según espera y cree, se volcaría entonces hacia la revolución. Por este motivo, desea que sus partidarios en este