"La Internacional Comunista debe concluir alianzas temporales con la democracia burguesa de los países atrasados, pero jamás debe fundirse con ella". El proletariado consciente debe "mostrar una extrema circunspección ante los resabios del sentimiento nacional en los países largamente oprimidos", y debe "consentir en ciertas concesiones útiles".
La política asiática del Gobierno ruso fue adoptada como una jugada contra el Imperio británico y como un método para inducir al Gobierno británico a hacer la paz. Desempeña un papel más importante en los planes de los principales bolcheviques de lo que el Partido Laborista en este país se da cuenta.
Su método no es, por el momento, predicar el comunismo, ya que se considera que los persas y los indús apenas están maduros para las doctrinas de Marx. Son los movimientos nacionalistas los que reciben apoyo financiero y de agitadores desde Moscú. El método de los Estados cuasi independientes bajo protección bolchevique se comprende bien.
Es obvio que esta política ofrece oportunidades para el imperialismo, bajo la cobertura de la propaganda, y no hay duda de que algunos entre los bolcheviques se sienten fascinados por su aspecto imperialista. La importancia que oficialmente se otorga a la política oriental se ilustra por el hecho de que fue el tema de la parte final del discurso de Lenin ante el reciente Congreso de la Tercera Internacional (julio de 1920).