Los cohetes surcaban los cielos y los salpicaban con mil estrellas, los fuegos artificiales ardían por todas partes, barcos engalanados y abanderados subían y bajaban por el río, carrozas con los emblemas de la prosperidad, uvas y maíz, avanzaban lentamente por la carretera. Los pueblos de Oriente llegaron cargados de regalos y emblemas. Los actores, apiñados en las escalinatas, agitaban las manos triunfantes, sonaban las trompetas y el canto de la Internacional procedente de diez mil gargantas se alzó como una poderosa ola que lo inundaba todo.
Si bien el final de este drama pudo haber pecado de grandilocuente, tal vez se les pueda perdonar a los organizadores en vista de la ocasión para la cual lo prepararon. Nada, sin embargo, pudo restar belleza y poder dramático a la obertura y a muchas de las escenas. Además, los efectos obtenidos mediante el movimiento en masa resultaban casi embriagadores. * La primera entrada de las masas transmitía una sensación de fuerza muda y paciente que resultaba sumamente conmovedora, y el deleite frenético de la multitud danzante ante la victoria de los comuneros franceses conmovía hasta el éxtasis. El espectáculo duró cinco horas o más, y fue emocionalmente tan agotador como se dice que es la Pasión. Tuve la visión de un gran período de arte comunista, más especialmente de este tipo de espectáculos al aire libre, que habrían de poseer la grandeza, la envergadura y el significado eterno de las obras de la antigua Grecia, de los misterios medievales o del teatro de Shakespeare. > En la arquitectura, la escritura, la actuación, incluso en la pintura, el trabajo se realizaría, como antaño, por grupos, no por una sola mano o mente, y la