cargos políticos inmediatamente inferiores al escalafón superior, consiste en arrivistas, que son bolcheviques entusiastas debido al éxito material del bolchevique. Con ellos hay que contar al ejército de policías, espías y agentes secretos, heredados en gran medida de la época zarista, que obtienen su beneficio del hecho de que nadie puede vivir a menos que infrinja la ley. Este aspecto del bolchevique se ejemplifica en la Comisión Extraordinaria, un organismo prácticamente independiente del Gobierno, que posee sus propios regimientos, los cuales están mejor alimentados que el Ejército Rojo. Este organismo tiene el poder de encarcelar a cualquier hombre o mujer sin juicio bajo cargos tales como especulación o actividad contrarrevolucionaria. Ha fusilado a millares sin el debido juicio y, aunque ahora ha perdido nominalmente el poder de infligir la pena de muerte, no es en absoluto seguro que lo haya perdido del todo en la práctica. Tiene espías por todas partes, y los mortales corrientes viven aterrorizados por ella.
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Parte I: La condición actual de Rusia
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