única función en la actualidad, hasta donde pude descubrir, es ratificar, sin discusión, las decisiones previas del Partido Comunista en asuntos (especialmente los referentes a la política exterior) sobre los cuales la constitución exige su decisión.
Todo el poder real está en manos del Partido Comunista, que cuenta con unos 600.000 miembros en una población de unos 120 millones.
Nunca me crucé con un comunista por casualidad: la gente con la que me encontraba en las calles o en los pueblos, cuando lograba entablar conversación con ellos, casi invariablemente decía que no era de ningún partido. La única otra respuesta que obtuve alguna vez fue la de algunos campesinos, que afirmaban abiertamente que eran zaristas.
Hay que decir que los motivos de los campesinos para detestar a los bolcheviques son muy inadecuados.
Se dice —y todo lo que vi confirmó la afirmación— que los campesinos viven mejor que nunca. No vi a nadie —hombre, mujer o niño— que pareciera mal alimentado en las aldeas.
Los grandes terratenientes han sido desposeídos y los campesinos se han beneficiado.