Rusia ha quedado paralizada, salvo en lo que concierne a subvenir a las necesidades del ejército, y a que el Gobierno ha tenido que librar una guerra civil y exterior encarnizada e incierta, que conlleva la amenaza constante de los enemigos internos. La severidad, el espionaje y el recorte de la libertad se derivan inevitablemente de estas dificultades. No tengo la menor duda de que el único remedio para los males que padece Rusia son la paz y el comercio. La paz y el comercio pondrían fin a la hostilidad de los campesinos y permitirían de inmediato que el Gobierno dependiera de la popularidad en lugar de la fuerza. El carácter del Gobierno cambiaría rápidamente bajo tales condiciones. * El servicio militar obligatorio industrial, que ahora se aplica rigurosamente, se volvería innecesario. * Quienes desean un espíritu más liberal podrían alzar sus voz sin la sensación de estar favoreciendo a la reacción y a los enemigos nacionales. * Las dificultades alimentarias cesarían, y con ellas la necesidad de un sistema autocrático
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Parte I: La condición actual de Rusia
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