Ella oyó, se estremeció y el encanto se rompió. «¡Amor! —repitió con una risa horrible—; ¡no hay amor en el cielo ni en la tierra!».
Y ella pasó rauda, y los vientos la siguieron y la oscuridad la tragó como un abismo.
Ella oyó, se estremeció y el encanto se rompió. «¡Amor! —repitió con una risa horrible—; ¡no hay amor en el cielo ni en la tierra!».
Y ella pasó rauda, y los vientos la siguieron y la oscuridad la tragó como un abismo.