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nydus/The Sword of DamoclesPublic
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III. Una misteriosa citación

—Aquí hace mucho calor —murmuré, como una especie de excusa por esta muestra de inquietud—. ¿No puede darnos un poco de aire? Pero mi compañero permaneció en silencio, y me avergoncé de insistir, aunque aproveché la oscuridad para cambiar a un lugar más seguro un rollo de dinero que llevaba encima.

Sin embargo, yo estaba lejos de sentir una verdadera inquietud, y ni una sola vez medité en echarirme atrás en una aventura que resultaba a la vez tan picante y romántica.

Pues para entonces me di cuenta por los sonidos a mi alrededor de que habíamos dejado la calle secundaria para entrar en una de las avenidas y avanzábamos rápidamente hacia la zona alta.

Al escuchar, oí el rodar de los ómnibus y el tintineo de los tranvías, lo que me indicó que estábamos en Broadway, ya que ninguna otra avenida de la ciudad contaba con ambos medios de transporte.

Pero al cabo de un rato el tintineo cesó y al poco tiempo los sonidos más animados de la constante conmoción inseparables de una vía comercial, y entramos en lo que supuse que era la Avenida Madison a la altura de la Calle Veintitrés.

Al instante tomé la decisión de fijarme en cada giro del carruaje, para poder determinar en cierta medida la localidad hacia la cual nos dirigíamos. Pero solo dio un giro y eso tras una distancia de marcha constante que echó por tierra cualquier cálculo que fuera capaz de hacer en ese momento sobre el número probable de calles que habíamos pasado desde que entramos en la avenida. Tras el giro, avanzó apenas media manzana a la izquierda antes de detenerse.

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