podía revestir una forma carnal. Su propia vaguedad lo incitó a la caballerosidad andante. Su fe en el celibato, tan discreta, tan cuidadosamente oculta bajo su tolerancia y su cultura, afloró entonces a la superficie y se abrió como una flor delicada. «Los que se casan hacen bien, pero los que se abstienen hacen mejor.» Tal era su creencia, y jamás seenteraba de la ruptura de un compromiso sin experimentar una ligera sensación de placer. En el caso de Lucy, tal sensación se intensificaba debido a su antipatía hacia Cecil; y estaba dispuesto a ir más allá: a ponerla a salvo hasta que pudiera confirmar su resolución de virginidad. El sentimiento era muy sutil y totalmente antidogmático, y jamás se lo comunicó a ningún otro de los personajes en este enredo. Sin embargo, existía, y solo él explica su actuación posterior y su influencia en los actos de los demás. El pacto que selló con Miss Bartlett en la taberna consistía en ayudar no solo a Lucy, sino también a la religión.
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