arriba y abajo, hacia atrás y hacia adelante, todo verdad. Las cosas que captarían aquí y allá malinterpretarían su persona y el cuadro entero. ¿Por qué la gente insistía en hablar de las cosas—cuando nunca se puede comunicar nada? … Palpó con enfado en la quietud expectante. Podía ver sus mentes con tanta claridad; por qué no se limitaban a mirar y ver la suya en vez de esperar algún pronunciamiento imposible. Un sí sería una mentira. Un no sería una mentira. Cualquier afirmación sería una mentira. Todas las afirmaciones son mentiras. Me gustan las Pernes más que vosotras. Me gustáis todas vosotras más que las Pernes. Os odio. Odio a las Pernes. Yo, por supuesto tenéis que saberlo, odio a todo el mundo . Adoro tanto a las Pernes que no puedo ir a verlas. Pero vosotras venís a vernos. Sí; pero insistís. Entonces no nos queréis más que a las Pernes; os gusta todo tipo de gente tanto o tal vez más que nosotras. No tengo nada que ver con nadie. No debéis encasillarme en ninguna parte. Estoy en todas partes. Dejad que el día continúe. No os sentéis ahí mortificándome. … —Siempre te mandan recuerdos y dicen que tienes que ir a verlas—Oh, sí, tengo que ir; algún día—Quieren muchísimo a sus chicas. … Es uno de los mayores placeres de sus vidas mantenerse en contacto con las antiguas alumnas—El cansancio volvía a invadir a Miriam; su rostro se ruborizó y sus manos estaban grandes y frías. Las deslizó hacia sus rodillas desvinculadas. Un leve sí pondría fin a la sesión.—Pero ya veis que yo no soy una antigua alumna—dijo con impaciencia. Nadie habló. La mente de Florrie se dirigía oscuramente hacia los asuntos del día. Tal vez la señora Philps y Florrie llevaban unos minutos pensando en ellos.—Ya sabes que sí marca la diferencia—continuó ella, buscando atenta la atención—cuando la gente son tus empleadores. Nunca puedes sentir lo mismo—Todo el mundo se quedó en vilo—y la señora Philps sonrió con curiosidad triunfante.—¡No habría pensado que marcara ninguna diferencia para ti, Miriam!—dijo Florrie ruborizándose intensamente.—Creo que sé lo que quiere decir Miriam—dijo Grace con gentileza y radiante—Siempre me siento alumna con ellas por mucho que las quiera—Grace, ¿sabes que eres mi alumna?—dijo
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