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IV. The Music

sienes hundidas sobre los pómulos altos y las mejillas levemente hundidas, y que iba hacia atrás para terminar en un diminuto moño en la coronilla. Tal vez fuera una dama. > Ye see so little of it unless yerra wealthy, dijo en curiosos tonos lenguaraces, de pie y erguida sobre la alfombra de la chimenea y echando la cabeza hacia atrás en cada palabra; retrocediendo con un movimiento de equilibrio de un pie al otro. Se rio en su última palabra y se quedó temblando de risa, con el codo apoyado en el extremo lejano de la repisa de la chimenea y el pie una vez más sobre el guardafuego. Tal vez aún se estuviera riendo de alguna broma del señor Mendizabal. Arrya fond of London Miss Henderson, riéndose entre dientes continuó sin esperar respuesta, con la cabeza lanzada rítmicamente hacia atrás⁠—it’s ahl very well if ya can go out to theeaturras and consurruts and out and about; but when the season comes and the people are in the parruk and in thayre grand houses having parrties and gaities and yew’ve just got to do nothing I think its draydefle.⁠—Se rio intensamente, echando la cabeza hacia

Miriam cruzó la habitación como pudo y salió al pasillo. Sobre la mesita había una carta; de Eve; que presenciaba su malestar; consoladora y reprobadora.⁠ ⁠… Eve se habría quedado a hablar con el músico.

Allí arriba, en su fría habitación, todo se esfumaba ante la imagen de Eve, decidiendo allá abajo, en el frondoso Wiltshire, dejar la enseñanza; sonriendo, estirando sus firmes y pequeñas manos y apoderándose de Londres. Londres cambió mientras leía. Se quedó atónita. Le parecía imposible, aterrador, que Eve, sin un céntimo y con su salud delicada, abandonara la confortable riqueza de los Green después de todos estos años. Demasiado excitada para leer palabra por palabra, ojeó las páginas y

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