CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 56 of 227
Table of Contents

II

Bajó sigilosamente las escaleras a través de la casa silenciosa y vacía, deteniéndose ante la puerta abierta del salón para escuchar los débiles y lejanos sonidos subterráneos que venían de la cocina.

Todos los muebles parecían estar esperando a alguien o a algo.

Eso era una consola. Debía de haber reparado en el frasco que había sobre ella al entrar en la habitación, o en otra parte, le resultaba muy familiar. Uno debería saber el nombre del material del que estaba hecho. Era como una áspera ágata veteada.

En la estrecha franja de espejo que corría desde la mesa hasta lo alto de la pared, entre los dos balconcillos, se alzaba el pesado reflejo autoconsciente de la elegante jarra. Era elegante y perfecta; las pesadas flores y hojas minuciosamente moldeadas que festoneaban sus curvas decrecientes no destruían su elegancia. Se erguía solitaria y perfecta contra la franja reflejada de la habitación deslucida.

Extraordinario. ¿De dónde había salido? Era la imitación de algo. El reflejo de otra vida. ¿Había sido visto alguna vez por alguien que conociera el tipo de vida del que se suponía debía estar rodeado?

Retrocedió hasta chocar con un obstáculo y se giró con la mano apoyada en el bajo respaldo de terciopelo de una sillita circular. Su estrecha franja circular de respaldo estaba sostenida por pequeños pilares de madera. Tomó posesión de ella.

El muelle espiral del asiento marcaba su silueta abultada a través del terciopelo y cedió de manera torcida bajo su peso cuando se sentó. Pero sintió que estaba en su lugar en la habitación; fuera, entre sus extraños espacios.

56