controlar ni prever; abandonar todo lo que uno tenía y atesoraba en secreto y compartir las cosas únicamente en común con las demás personas. Significaría avanzar sin nada hacia un mundo desconocido; ser siempre agradable y estar de acuerdo. > Amo a toda esta gente murmuró para sus adentros y sintió un fulgor que parecía irradiar hacia todos los rincones del compartimento. Es verdad. Esta es la vida. Esta es la única forma de entrar. Puede que sea tan mala que solo pueda sentarme con todo mi mal a la vista, en silencio entre la humanidad por el resto de mi vida, aprendiendo a amarlos, y luego extinguirme por completo por ser demasiado mala para renacer del
sus ojos se sintieron atraídos hacia el rostro de la mujer sentada enfrente de ella; un cuerpo sin forma, una cara delgada y demacrada, tensa y brillante por la fatiga, que mostraba una expresión de indómita dulzura y paciencia.
Niños y labores domésticas y un marido egoísta y nada en la vida propio. Estaba a disposición de todos para hacer buenas obras. Sería verdaderamente comprensiva y se escandalizaría por un terremoto en China. ¿Era eso? ¿Era eso estar dentro? ¿Era eso todo lo que había?
La mujer no veía la maravillosa luz marrón dorada del vagón; ni la belleza de la negrura exterior. En su cerebro estaba el dolor y la presión de todo lo que tenía que hacer. Era buena y dulce; perfectamente buena y dulce. Pero había algo irritante en ella… su olvido de todo excepto de los «problemas», tanto los ajenos como los propios.
Sin embargo, le encantaría pasar un día en el campo. Los campos y las flores la harían llorar. Era su despiste lo que hacía que uno temiera relacionarse con ella. Al conversar con ella o estar asociado de algún modo con su vida, siempre se experimentaría la terrible sensación de opresión de saber que no pensaba…