cuando Búho, que acababa de volar hasta allí, se posó en una rama de su árbol para consolarlo y le contó un cuento muy largo acerca de una tía que una vez había puesto por equivocación un huevo de gaviota, y el cuento seguía y seguía, más o menos como esta frase, hasta que Piglet, que estaba escuchando desde su ventana sin mucha esperanza, se quedó dormido de manera tranquila y natural, deslizándose lentamente fuera de la ventana hacia el agua hasta que ya solo se sostenía con la punta de los dedos de los pies, momento en el cual, por suerte, un graznido repentino y fuerte de Búho, que era en realidad parte de la historia, pues se trataba de lo que había dicho su tía, despertó al cerdito y le dio justo el tiempo justo para dar un estirón y ponerse a salvo y decir: «¡Qué interesante, ¿y lo puso?», cuando... bueno, ya podéis imaginar su alegría cuando por fin vio aparecer en el mar al buen barco, El Cerebro de Pooh (Capitán, C. Robin; 1.er Oficial, P. Bear) que venía a rescatarlo. Christopher Robin y Pooh otra vez.***
Y ese es realmente el final de la historia, y estoy muy cansado después de esa última frase, creo que lo dejaré ahí.