No, el judío no es un nómada, pues incluso el nómada ya poseía una actitud definida hacia el concepto de «trabajo», destinado a servir de base para un desarrollo posterior, en la medida en que poseyera las cualificaciones intelectuales necesarias. Sin embargo, sí poseía el poder de formar ideales, aunque en una forma muy sutil, de modo que su concepción de la vida pudo haber sido ajena, mas no antipática, a las razasarias. En el judío, no obstante, esa concepción no tiene cabida; jamás fue un nómada, sino que fue siempre un parásito en los cuerpos de otras naciones. El que haya abandonado en ocasiones su anterior esfera de vida no coincidía con sus intenciones, sino que era la consecuencia de haber sido expulsado en varios periodos por las naciones cuya hospitalidad había abusado. ¡Su propagación por todo el mundo es un fenómeno típico de todos los parásitos! Siempre está buscando nuevos campos de alimentación para su raza.
Su vida en el seno de otras naciones sólo puede mantenerse ad infinitum si logra inculcar la idea de que con él no se trata de una cuestión de