En vista del enorme sacrificio de vidas y bienes que toda guerra exige a una nación, el enriquecimiento personal debido a una guerra debe ser considerado como un crimen contra la nación. Exigimos, por lo tanto, la confiscación implacable de todas las ganancias de guerra.
Exigizamos la nacionalización de todas las empresas que hasta el presente se hayan constituido en sociedades (Trusts).
Exigimos que las utilidades del comercio al por mayor sean compartidas.
Exigimos un amplio desarrollo de las provisiones para la vejez.
Exigimos la creación y el mantenimiento de una clase media sana, la inmediata comunalización de los locales de venta al por mayor y su alquiler a bajo precio a pequeños comerciantes, y que se muestre la máxima consideración a todos los pequeños proveedores del Estado, de las autoridades de los distritos y de las localidades más pequeñas.
Exigimos una reforma agraria adecuada a las necesidades de nuestra nación, la promulgación de una ley para la confiscación sin compensación de la tierra con fines de utilidad pública; la abolición de los intereses sobre los préstamos agrarios y la prevención de toda especulación con la tierra.* Exigimos la persecución implacable de aquellos cuyas actividades sean perjudiciales para el interés común. Los criminales viles contra