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nydus/Mein KampfPublic
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Capítulo III: Consideraciones políticas derivadas de mi estancia en Viena

Este era el punto fuerte de Lueger. Poseía un conocimiento excepcional de los hombres y evitaba especialmente el error de imaginar a los hombres mejores de lo que eran.

Así, tenía mucho más en cuenta las posibilidades reales de la vida, mientras que Schönerer apenas las comprendía. Todas las ideas del pangermanista eran correctas en teoría, pero le faltaban la fuerza y la comprensión para comunicar su saber teórico al público, y para presentarlo de tal forma que se ajustara a la capacidad de absorción de la masa popular, puesto que esta es, y será siempre, limitada.

Por consiguiente, todo su saber no pasaba de ser la sabiduría de un visionario, sin la más mínima posibilidad de convertirse en una realidad práctica.

Por desgracia, tenía una percepción de lo más imperfecta de las extraordinarias limitaciones de la disposición de la «burguesía» para luchar, debido a su situación en los negocios, que los individuos temen demasiado perder y que, por tanto, los disuade de la acción.

Esta incomprensión de la importancia de los estratos inferiores de la sociedad fue la causa de la absoluta insuficiencia de sus puntos de vista sobre la cuestión social.

En todo esto, el Dr. Lueger era el polo opuesto de Schoenerer. Comprendía solo demasiado bien que la fuerza de combate de la alta burguesía es pequeña hoy en día, e insuficiente para ganar la victoria para un gran Movimiento nuevo. Estaba dispuesto a servirse de todos los medios de poder disponibles, a atraer hacia sí a las instituciones fuertes ya existentes, para obtener así el mayor provecho posible para su movimiento de tales fuentes de poder arraigadas desde antiguo.

Él basó su nuevo Partido ante todo en la clase media, que se encontraba amenazada de extinción, y aseguró así una clase de adeptos

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