Si el judío, con la ayuda de su credo marxista, conquista las naciones de este mundo, su corona será la corona fúnebre de la raza humana, y el planeta volverá a vagar por el éter desprovisto de la humanidad, tal como lo hizo hace millones de años.
La naturaleza eterna toma una venganza inexorable por cualquier usurpación de su reino.
Así creí yo entonces que debía obrar en el sentido del Creador Todopoderoso: Al defenderme de los judíos, estoy cumpliendo la obra del Señor.