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nydus/Mein KampfPublic
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Capítulo II: Mis estudios y luchas en Viena

me parecía que tenía una perspectiva un tanto más limpia, aunque menor, sobre estos asuntos. No estaba de acuerdo con su tono marcadamente antisemita, pero de vez en cuando leía en él argumentos que me hacían reflexionar.

En cualquier caso, aprendí lentamente a partir de tales sugerencias sobre el hombre y el Movimiento que entonces decidieron el destino de Viena: el Dr. Karl Lueger y el Partido Socialcristiano.

Cuando llegué a Viena era hostil a ambos. A mis ojos, el hombre y el Movimiento eran «reaccionarios».

Una vez, cuando caminaba por el centro de la ciudad, me topó de repente un ser con un caftán largo y tirabuzones negros. Mi primer pensamiento fue: ¿Es un judío? En Linz no tenían ese aspecto. Observé al hombre de forma furtiva y cautelosa, pero cuanto más miraba aquel extraño rostro y lo estudiaba rasgo MI LUCHA 3i a rasgo, más daba vueltas en mi cerebro la pregunta formulada de otro modo: ¿Es un alemán?

Como siempre en tales ocasiones, procedí a intentar disipar mis dudas por medio de libros. Por primera vez en mi vida compré algunos panfletos antisemitas por unos pocos heller. Desafortunadamente, estos daban por sentado que el lector poseía al menos cierto conocimiento o comprensión de la cuestión judía. Finalmente, el tono de la mayoría de ellos era tal que volví a caer en la duda, debido a que las afirmaciones que contenían se sustentaban en argumentos sumamente endebles y poco científicos.

El tema parecía tan vasto y su estudio tan interminable que, atormentado por el temor de cometer una injusticia, volví a sentirme inquieto e inseguro de mí mismo.

Ya no podía seguir dudando de que aquí no se trataba de alemanes de otra religión, sino de una nación separada; pues tan pronto como

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