Nadie había visto jamás un cometa precipitarse por el espacio. No había nada que buscar. Solo las personas que conocían todo el mapa del cielo reconocerían la presencia del cometa.
… Pero había una especie de alegría tranquilizadora en contemplar incluso un pequeño fragmento de un cielo que otros también estaban contemplando; era el cielo de uno por el hecho de ser un ser humano. Conocer el cielo, y saber aunque fuera de forma muy ignorante un poco de las cosas que producían sus efectos, otorgaba la sensación más serena de ser humano; y una sensación de los demás seres humanos, no como personalidades separadas y perturbadoras, sino como observadores del cielo.
… «Al mirar las estrellas uno siente la infinita pequeñez de los asuntos mundanos. Me sorprende perpetuamente la mala aplicación del término infinito. ¿Cómo, por ejemplo, puede decirse que una cosa es infinitamente más pequeña que otra?». Él siempre había objetado únicamente la imprecisión, no el sentimiento tedioso y machacón. Sic transit. Casi todo el mundo, incluso la gente a la que le gustaba mirar el cielo nocturno, parecía sentir eso al final. ¿Cómo se forman esa clase de impresión? Si las estrellas son sublimes, ¿por qué habría de ser la tierra pequeña por ello? Es parte de un sistema sublime. Si ha de llamarse pequeña a la tierra, entonces también hay que llamar pequeñas a las estrellas. Puede que ni siquiera estén habitadas. Quizá se refieran al movimiento del vasto sistema que continúa por siempre, mientras los hombres mueren. La indestructibilidad de la materia. Pero si la materia es indestructible, no es eso lo que la gente que usa la frase entiende por materia. Si la materia no es consciente, el hombre es más que la materia. Si una cosa consciente pequeña, por pequeña que sea, es llamada pequeña en comparación con cosas inconscientes grandes, por grandes que sean, todo se convierte en una cuestión de tamaño, lo cual es absurdo. Pero toda esa gente piensa que la conciencia muere.
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