mental, el único juego verdaderamente abstractivo». Qué diferente habría hablado un ajedrecista inglés. Ella contempló su vivacidad ansiosa y contenida. Los ajedrecistas rusos seguían vivos. ¿Era el ajedrecismo mental? Pura táctica. ¿Debía declarar que el ajedrecismo era un vicio aburrido y espantoso, que no conducía a ninguna parte? Tal vez él sería capaz de demostrarle que no era así. … ¿Por qué llaman los alemanes partida de ajedrecistas [chess-party] a dos personas que juegan al ajedrez? «He conocido allí a un hombre, un médico polaco. Hemos hecho partida y hemos jugado hasta que el café cierra, cuando vamos a su cuarto y seguimos allí jugando hasta la mañana. Ah, fue hermosísimo».
“¿Lo habías conocido antes?”
“Oh no. He is in London; stewdye-ink medicine.”
—Estudiando —dijo Miriam con impaciencia, perdida en una contemplación incrédula. No podía ser verdad que se hubiera pasado