—No conozco a este escritor —dijo el señor Shatov—, y lo que usted dice tal vez no sea del todo bueno. Pero de algún modo puedo tener cierta simpatética apreciesión con este comentario. He leído ayer todo el día; en diferentes autobuses. Ah. Fue para mí de lo más maravilloso.
“Bueno, siempre siento, todo el tiempo, todo el día, que si tan solo la gente leyera a Emerson comprendería, y no sería como es, y que la única manera de hacerles comprender lo que uno quiere decir sería leyéndoles fragmentos de Emerson”.
—Eso es verdad; ¿por qué no habrías de hacerlo?
“Las citas son débiles; uno siempre se arrepiente de hacerlas”.
—No; no estoy de acuerdo —dijo el señor Shátov con una sonrisa devota—; se equivoca usted.
“Oh, pero piensa en la gente horrible que cita a Shakespeare”.
“Ach-ma. La gente es, en general, tonta. Pero debo decirte que no debes dejar de leer hasta que hayas leído al menos a algunos escritores rusos. Si posees sensibilidad para el idioma, encontrarás que el ruso es hermosísimo; es quizás el idioma europeo más hermoso; es, indudablemente, el más rico”.
“No puede ser más rica que el inglés”.
“Ciertamente, es más rica que el inglés. Se lo voy a probar, incluso con el diccionario. Hallará que ocurre, una y otra vez, que donde en inglés hay una palabra, en ruso hay seis o siete diferentes, todas sinónimas, pero todas con los matices individuales más delicados… > la expresión abstractiva está ahí, como en todas las lenguas europeas civilizadas, pero hay también en ruso la más inmensa variedad de expresiones naturales,