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Parte II. Prop. I.

diversas clases de rayos se mezclan y al cruzarse pasan a través del mismo espacio, no actúan unos sobre otros de modo que cambien las cualidades caloríficas [coloríficas] de los demás (Exper. 10. Parte 2.), sino que al mezclar sus acciones en el sensorio engendran una sensación que difiere de la que cualquiera de ellos produciría por separado, es decir, una sensación de un color intermedio entre sus colores propios; y particularmente cuando, por la concurrencia y mezcla de todas las clases de rayos, se produce un color blanco, el blanco es una mezcla de todos los colores que los rayos tendrían por separado (Prop. 5. Parte 2.).

Los Rayos en dicha mezcla no pierden ni alteran sus respectivas cualidades coloríficas, sino que, por todas sus diversas clases de acciones mezcladas en el Sensorio, engendran una Sensación de un color intermedio entre todos sus colores, que es la blancura.

Pues la blancura es un término medio entre todos los Colores, hallándose a sí misma indiferente ante todos ellos, de modo que con igual facilidad puede ser teñida con cualquiera de ellos.

  • Un Polvo rojo mezclado con un poco de azul, o uno azul con un poco de rojo, no pierde enseguida su Color, pero un Polvo blanco mezclado con cualquier Color se tiñe enseguida con dicho Color, y es igualmente capaz de ser teñido con cualquier Color que sea.

Se ha demostrado también, que así como la luz del Sol está mezclada de toda clase de rayos, su blancura es una mezcla de los colores de toda clase de rayos; teniendo esos rayos desde el principio sus varias cualidades coloríficas así como sus varias refrangibilidades, y conservándolas perpetuamente inmutables a pesar de cualquier refracción o reflexión que puedan sufrir en cualquier momento, y que siempre que alguna clase de rayos del Sol sea separada del resto por cualquier medio (como por reflexión en el Exper. 9 y 10 de la Parte 1, o por refracción como ocurre en todas las refracciones), estos manifiestan entonces sus colores propios. Estas cosas han sido probadas, y la suma de todo esto equivale a la proposición que ha de probarse aquí.

Porque si la Luz del Sol está compuesta de diversas clases de Rayos, cada uno de los cuales posee originariamente sus diversas Refrangibilidades y Cualidades coloríficas, y a pesar de sus Refracciones y Reflexiones, y de sus varias Separaciones o Mezclas, conservan esas sus propiedades originales perpetuamente inalteradas; entonces todos los Colores del Mundo deben ser tales que constantemente deban surgir de las cualidades coloríficas originales de los Rayos de que constan las Luces mediante las cuales esos Colores son vistos. Y por tanto, si se requiere la razón de cualquier Color que sea, no tenemos otra cosa que hacer que considerar cómo los Rayos de la Luz del Sol se han apartado unos de otros, o se han mezclado, mediante Reflexiones

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