de la luz, es evidente por lo que allí se dijo. Pero es observable en el noveno experimento que, mientras la luz directa del sol es amarilla, el exceso de los rayos productores de azul en el haz de luz reflejado MN solo basta para tornar ese amarillo en un blanco pálido que tiende a azul, y no para teñirlo con un color manifiestamente azul. Para obtener por tanto un azul mejor, utilicé en lugar de la luz amarilla del sol la luz blanca de las nubes, variando un poco el experimento, del modo siguiente.
Exper. 16 Sea HFG [en la Fig. 13.] un Prisma al aire libre, y S el ojo del espectador, que observa las nubes por su luz que entra al prisma por la cara plana FIGK, y se refleja en su base HEIG, y de ahí sale hacia el ojo a través de su cara plana HEFK. Y cuando el prisma y el ojo están convenientemente colocados, de modo que los ángulos de incidencia y reflexión en la base sean de unos 40 grados, el espectador verá un arco MN de color azul, que se extiende desde un extremo de la base hasta el otro, con el lado cóncavo hacia él, y la parte de la base IMNG situada más allá de este arco será más brillante que la otra parte EMNH al otro lado del mismo. Este color azul MN, al no estar producido por otra