r. El rojo por tanto depende de una clase de Rayos, y el azul de otra clase, los cuales en el Foco G, donde están mezclados, no actúan el uno sobre el otro. Y hay la misma Razón para los otros Colores.
Consideré además, que cuando los Rayos más refrangibles Pp, y los menos refrangibles Tt, son inclinados convergentes el uno hacia el otro, el Papel, si se sostiene muy oblicuo a esos Rayos en el Foco G, podría reflejar una clase de ellos más copiosamente que la otra clase, y por ese medio la Luz reflejada se teñiría en ese Foco con el Color de los Rayos predominantes, siempre que esos Rayos conservasen individualmente sus Colores, o cualidades coloríficas en la Composición del Blanco hecho por ellos en ese Foco.
Pero si no los conservaban en ese Blanco, sino que todos ellos se veían dotados allí individualmente de una Disposición para impresionar el Sentido con la Percepción del Blanco, entonces nunca podrían perder su Blancura mediante tales Reflexiones.
Incliné por tanto el Papel a los Rayos muy oblicuamente, como en el segundo Experimento de esta segunda Parte del primer Libro, para que los Rayos más refrangibles pudieran ser reflejados más copiosamente que el resto, y la Blancura se convirtiera a la postre sucesivamente en azul, añil y violeta.
Luego lo incliné en sentido contrario, para que los Rayos menos refrangibles pudieran ser más copiosos en la Luz reflejada que el resto, y la Blancura se tornara sucesivamente en amarillo, anaranjado y rojo.
Por último, hice un Instrumento XY a modo de Peine, cuyos Dientes, en número de dieciséis, medían alrededor de una pulgada y media de ancho, y los intervalos entre los dientes, unas dos pulgadas de ancho. Luego, interponiendo sucesivamente los Dientes de este Instrumento cerca de la Lente, intercepté una Parte de los Colores con el Diente interpuesto, mientras el resto de ellos pasaba a través del intervalo de los Dientes hasta el Papel DE, y allí dibujaba una Imagen Solar redonda.
Pero el Papel lo había colocado primero de tal manera que la Imagen aparecía blanca cada vez que se retiraba el Peine; y luego, estando el Peine interpuesto según se dijo, esa Blancura, debido a la Parte de los Colores interceptada en la Lente, se transformaba siempre en el Color compuesto por aquellos Colores que no fueron interceptados, y ese Color variaba perpetuamente por el Movimiento del Peine, de modo que al pasar cada Diente por encima de la Lente, todos estos colores, rojo, amarillo, verde, azul y púrpura, se sucedían siempre unos a otros.
Hice por lo tanto que todos los Dientes pasaran sucesivamente sobre la Lente, y cuando el Movimiento era lento, aparecía una Sucesión perpetua de los Colores sobre el Papel: Pero si aceleraba tanto el Movimiento, que los Colores, debido a su rápida Sucesión, no podían distinguirse unos de