Colores debieran aparecer si la Luz del Sol fuera perfectamente blanca: mas porque se inclina al amarillo, el Exceso de los Rayos productores de amarillo con que está teñida, al mezclarse con el azul débil entre S y T, la inclinará hacia un verde débil. Y así los Colores en orden de P a τ debieran ser violeta, índigo, azul, verde muy débil, blanco, amarillo débil, anaranjado, rojo. Así resulta del cálculo: y quienes gusten de observar los Colores producidos por un Prisma lo hallarán así en la Naturaleza.
Estos son los Colores en ambos lados del blanco cuando el Papel se sostiene entre el Prisma y el Punto X donde los Colores se encuentran, y el blanco intermedio se desvanece.
Pues si el Papel se sostiene aún más lejos del Prisma, los Rayos más refrangibles y menos refrangibles faltarán en el medio de la Luz, y el resto de los Rayos que allí se encuentran producirán por mezcla un verde más intenso que antes.
Asimismo, el amarillo y el azul se volverán ahora menos compuestos y, en consecuencia, más intensos que antes. Y esto también coincide con la experiencia.
Y si uno mira a través de un Prisma a un Objeto blanco cercado de negrura u oscuridad, la razón de los Colores que surgen en los bordes es muy similar, como le parecerá a quien lo considere un poco. Si un Objeto negro es cercado por uno blanco, los Colores que