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nydus/Romeo and JulietPublic
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Acto III, Escena I

¡Cuerpo de Dios, me vuelve loco! Día, noche, hora, viaje, tiempo, trabajo, juego, Solos, en compañía, siempre mi desvelo ha sido verla casada, y habiéndole procurado ahora un caballero de noble linaje, de hermosas posesiones, joven y noblemente emparentado, dotado, como suele decirse, de honrosas prendas, proporcionado como el pensamiento de cualquiera desearía en un hombre, y venir ahora una infeliz lloriquera, una marioneta que se lamenta, ante el ofrecimiento de su buena suerte, a responder: «No quiero casarme, no puedo amar, soy demasiado joven, os ruego que me perdonéis». Mas, si no te casas, te perdonaré yo a ti. Pasta donde quieras, no habrás de morar bajo mi techo. Piénsalo bien, recapacita, que no suelo bromear. El jueves está cerca; pon la mano en el corazón, medítalo. Si eres mía, te entregaré a mi amigo; y si no lo eres, cuélgate, mendiga, muere de hambre en las calles, pues, ¡por mi alma!, jamás volveré a reconocerte, ni lo que es mío habrá de hacerte bien jamás. Créelo, recapacita, que no faltaré a mi juramento.

[Sale.]

JULIETAS. ¿No hay compasión allá en las nubes altas, que vea el fondo de mi pena honda?

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