¿Dónde almorzaremos? ¡Ay de mí! ¿Qué pelea hubo aquí? Pero no me lo cuentes, pues ya me lo han dicho todo. Hay aquí mucho que ver con el odio, pero más con el amor: ¡Oh, amor pendenciero, pues! ¡Oh, amoroso odio! ¡Oh, cualquier cosa, de la nada creada primero! ¡Oh, pesada liviandad! ¡Severa vanidad! ¡Deforme caos de apariencias bien sembradas! ¡Pluma de plomo, humo brillante, frío fuego, salud enferma! ¡Sueño siempre despierto, que no es lo que es! Este amor siento yo, que no siento ningún amor en esto. ¿No te ríes?
BENVOLIO.
No, primo, prefiero llorar.
ROMEO.
Buen corazón, ¿de qué?
BENVOLIO.
Ante la opresión de tu buen corazón.
ROMEO. Pues tal es la transgresión del amor.