una dosis de veneno, un remedio tan rápido que se disperse por todas las venas, para que quien, harto de vivir, lo tome caiga muerto, y el cuerpo quede desprovisto de aliento con la misma violencia con que la pólvora encendida sale disparada del vientre de un cañón mortal.
APOTECARIO.
Tales drogas mortales poseo, pero la ley de Mantua
castiga con la muerte a quien las vende.
ROMEO.
¿Tan desnudo estás y lleno de desdicha,
y temes morir? El hambre está en tus mejillas,
la necesidad y la opresión demacran tus ojos,
el desprecio y la miseria cuelgan de tu espalda.
El mundo no es tu amigo, ni la ley del mundo;
el mundo no te ofrece ley para hacerte rico;
así pues, no seas pobre, quebrántala y toma esto.
APOTECARIO.
Mi pobreza, mas no mi voluntad, consiente.
ROMEO.