y la oscuridad manchada, cual borracho, tambalea fuera del sendero del día, hecho por las ruedas de fuego de Titán. Ahora, antes de que el sol adelante su ojo ardiente para alegrar el día y secar el rocío húmedo de la noche, debo henchir esta canasta nuestra de mimbre con hierbas perniciosas y flores de precioso jugo. La tierra, que es madre de la naturaleza, es su tumba; lo que es su sepultura de entierro, eso es su vientre: y de su vientre hijos de diversa especie hallamos nosotros mamando en su seno natural. Muchos excelentes por muchas virtudes, ninguno sino por algunas, y aun todos diferentes. Oh, grande es la gracia poderosa que reside en las plantas, hierbas, piedras y sus verdaderas cualidades. Pues no hay nada tan vil que sobre la tierra viva que a la tierra no dé algún bien especial; ni nada tan bueno que, apartado de su justo uso, reniegue de su cuna, tropezando en el abuso. La virtud misma se vuelve vicio al ser mal aplicada,
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Acto II
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