amor; * Pinchá al amor por pincharte, y así vencerás al amor. Dadme una funda para meter mi rostro: [Poniéndose una máscara.] > Un antifaz para un antifaz. ¿Qué me importa > que ojos curiosos noten mis defectos? > Aquí están estas cejas pobladas que se
BENVOLIO.
Vamos, llama y entra; y nada más entrar, que cada cual mueva las piernas.
ROMEO.
Una antorcha para mí: que los bufones de ligero corazón
cosquilleen con sus talones las insensibles espadañas;
pues a mí me rige el refrán de un viejo abuelo:
haré de candelero y miraré de lejos;
nunca la partida estuvo tan hermosa, y yo he terminado.
MERCUCIO.
¡Bah!, «mortecino el ratón», palabra del alguacil:
si estás enlodado, te sacaremos del fango,
o, con el debido respeto, del amor en el que estás metido
hasta las orejas. Venga, perdemos el tiempo, vamos.
ROMEO.
No, eso no es así.